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sábado, 1 de diciembre de 2012

Los mejores resultados en educación ¿qué países los obtienen y por qué?



INFORME - Análisis de datos sobre la educación en diferentes países: no hay interrelaciones fuertes entre los ingresos de un país y los resultados en la educación; el dinero aportado es importante, pero lo es más la cultura educativa; no hay sustitutos para los buenos profesores; para la elección de la escuela, la información es crítica; no hay un camino sencillo para obtener mejores resultados en la educación y en el mercado laboral; un índice global puede ayudar a subrayar las fortalezas y debilidades en la educación.

En estos momentos de crisis económica global y de tasas elevadas de paro en muchos países y especialmente en España, cuando, además, se está hablando del valor de la educación y de su papel en el desarrollo económico y social de las sociedades y en nuestro país del impacto de los llamados “recortes” en la educación, se ha publicado un informe por la editorial Pearson elaborado por la Economist Intelligence Unit sobre el valor de la educación y su impacto en la sociedad. Este informe forma parte de un amplio programa de análisis cuantitativo y cualitativo denominado “The Learning Curve”, cuyo objetivo es conocer qué es lo que conduce a resultados exitosos en la educación, tanto económicos como sociales.


Además recoge cinco lecciones o claves para aquellos que establecen las políticas en materia educativa: no hay soluciones mágicas ni sencillas; es esencial respetar a los profesores; se puede cambiar la cultura educativa; los padres no son ni un impedimento ni los salvadores de la educación; es crítico educar para el futuro, no para el presente.
Todos los países tienen como objetivo mejorar su educación considerando que existe una relación entre el conocimiento y las habilidades de sus ciudadanos con el mercado laboral y la competitividad. El informe que estamos analizando, así como el programa “the Learning Curve”, está orientado, en palabras de sus autores ”a ayudar a los que elaboran las políticas educativas, a los académicos y a otros especialistas a identificar algunos de estos factores [que hacen que los resultados educativos sean extraordinarios y la fuerza laboral esté más cualificada]”
Aunque la educación se analizaba hasta hace unas décadas de forma exclusivamente local, especialmente desde 1990 se han establecido sistemas para intentar comparar los resultados educativos mediante test como Progress in International Reading Literacy Study (PIRLS), Trends in International Mathematics and Science Study (TIMSS), y el Programme for International Student Assessment (PISA). El objetivo era comparar el rendimiento de los diferentes sistemas educativos y conocer qué hace que algunos sistemas tengan resultados mejores. En este sentido y según recoge el informe, de acuerdo con el Profesor Schleicher, el debate sobre la educación ha traspasado los estándares nacionales, de modo que los países con mejor rendimento establecen el camino a seguir, además PISA ha desafiado la idea de que la educación se debe evaluar principalmente por el volumen de gasto y de que más  inversión es mejor, suponiendo un gran impacto el cambio de foco entre el gasto y los resultados.
Para realizar el estudio, la Economist Intelligence Unit ha generado una base de datos integrada por más de 60 indicadores recogidos de unos 50 países.
Tal y como hemos comentado, los principales hallazgos del informe son los siguientes:
No hay interrelaciones fuertes entre los ingresos de un país y los resultados en la educación (el dinero no lo es todo)
Se ha encontrado que existe relación entre los ingresos de un país y su rendimiento educativo, así mayores PIB están asociados con mejores resultados en el test PISA y el Índice de Ingresos predice las tasas de graduación en educación secundaria. Parecería que “el dinero compra mejor educación que, a su vez, proporciona mayores salarios”.
Sin embargo esta relación no es tan simple. Según un informe reciente de la OECD, el compromiso con la igualdad dentro de los sistemas educativos puede reducir notablemente la correlación entre ingresos del país y familiares y rendimiento educativo, destacando en este aspecto los resultados obtenidos por países como Finlandia, Canadá y Corea del Sur, de modo que ya no es tan clara la relación entre ingresos y resultados.
De forma similar la relación entre PIB y PISA no es tampoco tan evidente. En los países con ingresos por debajo de $20,000, el crecimiento económico parece que aporta mejoras rápidas en el rendimiento educativo. Por encima de este valor, las mejoras son menos evidentes. En cualquier caso, tal y como se dice en el informe en palabras de Eric Hanushek “ Es más importante cómo se utilizan los recursos que cuántos recursos. En algunos lugares los sistemas educativos y los países saben como gastar de forma inteligente y en otros no”. Además, “no parece que un crecimiento más rápido permita obtener mejores resultados en el test PISA, pero sí parece que hay evidencias de que si se encuentra una camino para obtener mejores resultados en PISA, se alcanzará un mayor crecimiento”
En este sentido destaca el informe que el Professor Schleicher tomando como ejemplo Corea del Sur y China que con PIB menores que muchos países tomaron decisiones estrageticas para centrar la inversión en educación, lo cual ha conducido a obtener mayores ingresos y mejores resultados en PISA.
En cualquier caso podemos concluir este apartado indicando que, según los expertos, aportar dinero al sistema sin más no  es suficiente, es mucho más importante mejorar los procesos que consumen esos recursos y realizar una inversión inteligente. De hecho según se ha comentado, los ingresos de un país y la mejora en los test PISA son el resultado de las estrategias educativas adoptadas en el pasado, independientemente de los ingresos del país en el pasado.
El valor de la cultura en el ámbito de la educación
Por otra parte, el informe hace referencia a los valores culturales y a su relación con las políticas sociales y educativas. Hay que tener presente que el tiempo que pasa un joven en la escuela es limitado, de modo que es necesario reforzar los logros en el ámbito educativo fuera de éste, pues “si la sociedad glorifica a las celebridades que apenas  leen, existe un problema importante”, en palabras del Dr. Finn.
También se recogen otros aspectos importantes en función de las regiones; en África la educación se ve como algo ajeno; en Asia el éxito se ve como algo que tiene que ver con la sociedad y la cultura más que con el sistema educativo,
Pero la cultura no es algo inmutable, se puede cambiar si se gestiona adecuadamente. El respeto a los profesores, por ejemplo, está presente en algunos países como Finlandia o Corea del Sur, pero se puede conseguir en otros países a través de políticas adecuadas, por ejemplo mediante unos salarios de ingresos similares a los de profesiones valoradas en ese país, resaltando el papel de los docentes en la construcción del futuro de la nación y reconociendo la labor de aquellos que destacan en su trabajo.
Por ello, más importante que el dinero, dicen muchos expertos, es el apoyo que se da a la educación en el entorno. Un cambio cultural adecuado permitirá obtener mejores resultados educativos.
No hay sustitutos para los buenos profesores.
Un punto de consenso es que los buenos profesores son básicos para la obtención de resultados en el sistema educativo. La existencia de buenos profesores se relaciona con ingresos más altos por parte de los antiguos alumnos, mejor estatus social, etc.
Hay dos cuestiones importantes en este apartado: cuáles son las características de los mejores profesores y cómo obtener mejores profesores. Parecer ser que los salarios más altos, sin más, no permiten conseguir resultados mejores. De acuerdo con el informe, los sistemas educativos que tienen éxito encuentran vías para atraer a los mejores a la profesión; le proporcionan formación continua y adecuada; proporcionan a los profesores un estatus similar a los de los profesionales más respetados en el país y establecen objetivos y expectativas adecuadas a los profesores y realizan el seguimiento del cumplimiento de esos objetivos. 
En la elección de la escuela es básica la buena información
De acuerdo con el informe, los países que, de forma general, facilitan la elección de colegio tienen mejores resultados educativos y reducen sus costes. Parece ser que permitir a los padres elegir los mejores colegios reconoce la calidad educativa y conduce a una mejora del sistema.
Lo que no está tan claro es cómo encontrar el mecanismo que hace esto posible, aunque sí parece importante la posibilidad de utilizar algún sistema que permita decir a las escuelas lo bien que lo están haciendo, de modo que permita a los padres seleccionar la que ellos consideren mejor. La principal dificultad es qué indicadores utilizar y si el establecer sistemas que doten de autonomía a las escuelas y les permita competir entre sí y contar sus resultados es el mecanismo adecuado. De hecho algunos investigadores consideran que dotar de mayor autonomía a las escuelas es la vía para innovar y superar la burocracia y se debe ver como una oportunidad y la forma de establecer un nuevo modelo educativo.
Por otra parte, en muchos casos existe una relación entre clase social y elección de la escuela y se abre un debate social y político sobre la educación pública y privada y su financiación. Así el Profesor Woessmann,  indica que “Si existe más capacidad de elección para los padres y más proveedores de educación fuera del monopolio estatal, los países obtienen mejores resultados”
En cualquier caso, está claro que aquellos padres que tienen información sobre los colegios (aquellos en los cuales hay menor tasa de absentismo entre los docentes, los profesores y los resultados académicos son mejores y los alumnos reciben mejor formación) están dispuestos a elegir esos centros y a invertir una parte importante de sus ingresos.
Por ello considero que es importante este debate sobre la competencia entre escuelas, a existencia de información pública sobre sus resultados y el propio debate entre la escuela pública y escuela privada.
Educación y rendimiento laboral
La educación parece estar relacionada con una serie de beneficios personales importantes: desde una vida más larga hasta mayores ingresos, pasando por la toma de mejores decisiones personales y profesionales. Además parece que también tiene un impacto en la sociedad, al modelar la conducta de la persona y también tiene relación con su productividad.
Sin embargo, encontrar el tipo de educación que conduce a mejores resultados  económicos no es sencillo. Cada estrategia tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En principio parece que la calidad de la educación es más importante que su duración; por otra parte algunos países se centran en una formación vocacional frente a sistemas más unificados. También es importante el contenido formativo, de modo que el sistema debe ir más allá de la educación para el hoy y pensar en qué habilidades se necesitan para el futuro y cómo incorporarlas en el sistema, de modo que ningún sistema educativo puede ser estático y debe adaptarse y anticipar los cambios en el mundo.
Un índice global puede ayudar a resaltar las fortalezas y debilidades de la educación
Además de crear un banco de datos, el programa Learning Curve  ha creado un Global Index of Cognitive Skills and Educational Attainment (Índice Global de Habilidades Cognitivas y Logro Educativo). Incluye 40 países y utiliza los resultados obtenidos en diferentes test de habilidades cognitivas y medidas de resultados académicos y tasas de graduación.  Los resultados tienen un valor en sí mismos, pero también tienen como objetivo el permitir identificar las fuentes de buenas prácticas.
De acuerdo con el índice, los países con mejores resultados son Finlandia y Corea del Sur, dos países con sistemas muy diferentes. Corea del Sur tiene un sistema rígido, con un currículo estricto, “dirigido” por la realización de tests y  basado en el trabajo duro de los estudiantes, mientras que el sistema finlandés es mucho más flexible y relajado (los niños comienzan el colegio más tarde, no tienen deberes y pasan menos tiempo en clase). Los salarios de los profesores doblan el salario medio en Corea del Sur, mientras que el Finlandia está en la media y, por otra parte, la ratio alumno-profesor es mucho mayor en Corea del Sur.
Aunque los dos sistemas parecen radicalmente diferentes, comparten algunos aspectos importantes cuando se analizan de cerca: un elemento es la importancia que asignan a la docencia y a la selección y formación de los profesores; otro aspecto común es un nivel alto de ambición para los estudiantes y de responsabilidad; en tercer lugar están los aspectos culturales, de modo que ambas sociedades valoran tanto la importancia de los colegios y del sistema educativo incorporando un propósito moral subyacente al sistema.
Conclusiones y recomendaciones
Los estudios sobre sistemas educativos de alto rendimiento muestran que tienen en común el establecimiento de estándares altos, un currículo sólido, profesores competentes y una cultura que tenga en mente la educación y que la apoye y todo ello junto con un sistema que facilite la elección de la escuela y la autonomía de los centros. Por otra parte, las reformas educativas deben basarse más en información real que en cuestiones ideológicas y percepciones. En todo caso, las soluciones pueden ser locales, pero sin perder de vista los resultados de los test internacionales y las buenas prácticas de los distintos países.  
El informe incluye una serie de recomendaciones para los que elaboran políticas educativas:
1. No hay soluciones mágicas ni sencillas: aportar dinero al sistema educativo sin más no produce resultados.
2. Respeto a los profesores: los buenos profesores son esenciales para conseguir una educación de alta calidad. La selección y la retención no está necesariamente ligado a un salario alto. Se debe valorar adecuadamente a los profesores no como técnicos de un sistema educativo mecánico.
3. Se puede cambiar la cultura: Las asunciones culturales y los valores del sistema educativo son críticos para apoyar o minar lo que el sistema puede hacer.
4. Los padres no son ni un impedimento ni los salvadores de la educación: los padres desean que sus hijos tengan una Buena educación, de modo que sus intentos para cambiarla se deben ver como algo positivo.
5. Educar para el futuro, no para el presente: los trabajos y las habilidades que se desarrollan actualmente pueden ser insuficientes o no existir en plazo de 20 años. Los sistemas educativos deben tener en cuenta qué necesitarán los estudiantes en el futuro y formarles adecuadamente
Tomás Gómez 1/diciembre/2012

martes, 12 de abril de 2011

Descifrando el cerebro adolescente

Hay jóvenes que tienen 15 años y son muy maduros. Y otros que tienen 24 y parecen adolescentes de 12

¿CUÁNDO COMENZAMOS?



Pablo (17) cierra violentamente la puerta tras de sí y se aleja sin mediar explicación de la casa de sus padres. Desde hace un par de años que se pelea constantemente con ellos. Su última “pataleta” fue porque no acepta que le impongan una hora para volver del “carrete”, a pesar de que fue sorprendido manejando sin licencia, a exceso de velocidad y bajo la influencia del alcohol. Y de eso ha pasado sólo un par de meses. Es que se siente un adulto y considera que sus excesos son “gajes del oficio”. Así, con esa desfachatez, define sus alocadas noches junto a sus amigos, todos de la misma edad. Sus papás no entienden qué le ocurre. Nada parece importarle, ni siquiera el hecho de que, debido a su pobre desempeño en el colegio, es muy probable que ni siquiera consiga ingresar a la universidad. “No sé que hicimos mal, ¿en qué nos equivocamos?”, se lamenta Angélica, su madre.

Con profunda decepción alega que “su niño” no se conmueve con nada: “ni siquiera con la tremenda angustia que sentimos cuando se mete en problemas”. Lo que esta familia no ha considerado es un factor crucial tras el comportamiento de Pablo: la biología de su cerebro.
Por muchos años la ciencia estuvo convencida de que el cerebro del ser humano llegaba a su máximo desarrollo a los 12 años. Los conocidos ritos de iniciación en la mayoría de las culturas ocurrían a esa edad y la literatura sicológica -como los tratados de Piaget- colocaban esta etapa como el último peldaño en la evolución cognitiva. Algunos teóricos incluso llegaron a argumentar que la adolescencia era un invento de la era posrevolución industrial.
Pero con el avance en la exploración del cerebro, la ciencia está demostrando que todas esas actitudes que cualquier padre de adolescente resiente -estallidos emocionales, riesgos innecesarios o el constante afán por romper las reglas- tienen una base cerebral. El tema ha evolucionado a tal punto en Estados Unidos que el sistema penal está considerando a la adolescencia como un “atenuante”. Es que lo que comienza precisamente a los 12 años en la mente de los jóvenes es una verdadera tormenta emocional.
Agotados todo el día: su cerebro se está desarrollando. A los seis años de edad, el 90% del cerebro humano está desarrollado. El otro 10% tardará por lo menos hasta los 20 años en desarrollarse. Hasta los 12, sólo es crecimiento: las neuronas comienzan a expandir sus conexiones tal como un arbusto que extiende sus ramas, creando nuevos “caminos” para conectar las distintas áreas cerebrales. Es lo que se conoce como proliferación de la materia gris, clave para coordinar acciones motoras y sensoriales. Pero al llegar a los 12 años este proceso se detiene y comienza lo que se conoce como “poda cerebral”, que no es otra cosa que el desarrollo del 10% restante del cerebro. Esto es una suerte de “esculpido” del cerebro. El siquiatra Patricio Fischman explica: “Se van eliminando las conexiones que no se usan y quedan sólo las que se necesitan”. Por ello, la materia gris se va perdiendo a razón de 0,7% al año.
Al mismo tiempo, la mielina -una especia de grasa que recubre las conexiones nerviosas como el aislamiento de los cables eléctricos- se va engrosando, haciendo que la transmisión de las señales sea más rápida y eficiente. Con cada año que pasa, la mielina se vuelve más espesa, tal como los anillos de los árboles que van engrosando el tronco. Es aquí cuando empiezan a forjarse las habilidades más complejas, como la planificación, el razonamiento, el juicio y la toma de decisiones. Claro que todas ellas no llegan a su maduración completa, sino hasta pasado los 20 años de edad.
Todo esto requiere un profundo consumo de energía y, por ende, explica, algunos de los rasgos más habituales de los adolescentes: el permanente agotamiento en que viven y los problemas de aprendizaje que suelen surgir a los 12 ó 13 años. De hecho, son años que coinciden con los de mayor repitencia escolar. El 5,6% de los alumnos no logra pasar de curso entre séptimo y octavo básico.

ERRÁTICOS, ANTOJADIZOS E IMPULSIVOS
Para entender el comportamiento errático que suelen tener los adolescentes hay que tener en cuenta cómo se “ejecuta” esta poda cerebral. El proceso se va realizando desde la parte posterior del cerebro hacia adelante. Y es aquí dónde radica la clave: lo primero que madura son las áreas asociadas con las emociones y la afectividad (sistema límbico). Por eso, los adolescentes procesan toda la información que reciben en esa zona, explica el doctor Francisco Aboitiz, profesor del Laboratorio de Neurociencia Congnitiva del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Católica. Es decir, sus actos no consideran aspectos racionales sino meramente emocionales. Eso es lo que los lleva a correr riesgos que los adultos pensarían dos veces antes de tomar, como conducir ebrios o a exceso de velocidad después de robar las llaves del auto del papá sin importarles las consecuencias. Están siempre buscando experiencias que les provoquen emociones intensas.
Antes de los 20 años, la parte del cerebro relacionada con el juicio, la toma de decisiones y el control de los impulsos (corteza prefrontal) aún no se ha desarrollado. Esa área puede definirse como el “gerente general del cerebro”, dice Fischman. “Es como si todo el cerebro fuera una empresa y en esta etapa las decisiones las tomaran los mandos inferiores, incapaces de coordinar el conjunto del negocio”. “Los científicos y el público en general atribuían las malas decisiones de los adolescentes a los cambios hormonales. Pero una vez que comenzaron los análisis sobre cambios cerebrales, podemos asegurar que la parte del cerebro que hace a las personas más responsables aún no ha terminado de madurar”, dice a la revista Time, Elizabeth Sowell, neurocientífico de la Universidad de California. Esto hace, además, que los adolescente exhiban un pensamiento lineal, es decir que se enfocan en sólo un aspecto determinado de un problema. Son incapaces de ver las aristas y mirar al conjunto para tomar sus decisiones.

REACCIONES VIOLENTAS
Las hormonas, sin embargo, siguen siendo una parte importante en la historia de la adolescencia. En la pubertad, los ovarios y testículos liberan estrógenos y testosterona en el torrente sanguíneo, estimulando el desarrollo del sistema reproductivo, causando el brote del vello, generando estragos en la piel y modelando un cuerpo de adulto. Recientes descubrimientos, sin embargo, muestran que las hormonas sexuales también inciden en el cerebro, directamente sobre químicos cerebrales que regulan el estado de ánimo y excitabilidad. Eso, por una parte. Pero también entra en escena nuevamente la zona cerebral que controla las emociones, específicamente una parte llamada amígdala, que sirve para discriminar las emociones.
Si una discusión aparentemente leve en la calle puede parecerles una guerra campal o el regaño de sus padres por las malas notas es leído como una descalificación que los hiere profundamente, se debe a que en los adolescentes la amígdala está más activa, por lo que no son capaces de identificar bien las emociones en las otras personas y sobrerreaccionan.
Una prueba realizada en la Universidad de Harvard lo deja claro: se pidió a grupos de adolescentes y adultos que miraran determinadas fotos y reconocieran la emoción de los rostros. Mientras los adultos cometiron muy pocos errores en asociar el gesto de la foto con la emoción que correspondía, los menores tendían a confundir las expresiones de miedo con enojo y la tristeza con la hostilidad.
Como la amígdala fue una de las primeras áreas que evolucionaron en el cerebro humano, es fundamental para responder ante el peligro: es la que da la orden de pelear o escapar. Con el paso de los años la zona racional comienza a moderar esta respuesta, ajustándola a las circunstancias. Pero como el adolescente aún no la tiene desarrollada, tiende a reaccionar en forma persecutoria y con una violencia excesiva ante hechos que no lo ameritan.

¡LO QUIERO AHORA!
¿Le cuesta convencer a su adolescente que deje el sofá y la televisión y se ponga a hacer sus tareas? Para esa “flojera” que suele irritar a los adultos puede culpar al centro de recompensa del cerebro (estriado ventrial), ubicado en la parte posterior. Las imágenes cerebrales han revelado que este sector está mucho más activo en la adolescencia, haciendo que los jóvenes actúen como si los gobernara una suerte de “imperiosa necesidad” por obtener satisfacciones rápidas. Por ello, nada que no signifique una gratificación inmediata los motivará a persistir. Mucha emoción y poco esfuerzo. Ese es el mandato de la adolescencia. Por ello, la recomendación de los expertos es clara: las instrucciones que se les den deben apelar a beneficios inmediatos. Eso será más efectivo que plantearles ventajas a largo plazo.

¿NUNCA SE DUERME?
Persuadir a un adolescente para ir a la cama y levantarse en un horario razonable es otro asunto complicado de la vida cotidiana. Pero también tiene una explicación cerebral: al retroceder la luz del día una glándula (pineal) ubicada en la base del cerebro es la encargada de producir una sustancia química (melatonina) que ordena al cuerpo prepararse para dormir. Diversos estudios han demostrado que en los adolescentes este proceso toma más tiempo.

por Ricardo Acevedo Post Anteriores:
Adolescentes y normas de los padres
Sistema Nervioso y Aprendizaje
Las escuelas que tenemos
Niños comparten desde los siete años
Las mejores ciudades para criar hijos

jueves, 23 de septiembre de 2010

Cómo piensan los adolescentes

Los adolescentes... ¿Quién los entiende? Pueden demostrar una madurez sorprendente en un momento, y luego se dan la vuelta y hacen de las suyas haciéndote salir de tus casillas.
De manera que, ¿cómo puedes ayudarte a ti mismo—y a tus hijos—a sentirte y a que se sientan mejor al tomar las llaves del auto? Para empezar, puedes ayudar a tus hijos a tomar decisiones de manejo más sensatas con la información que encontrarás a continuación.
A medida que aprendas cómo piensan los adolescentes, verás cómo el desarrollo de su cerebro, las influencias sociales y crecer en el mundo de hoy pueden influir en su forma de manejar.

El Cerebro Adolescente

Tus hijos pueden comenzar a tener la apariencia de adultos jóvenes—pero recuerda: Los que están detrás del volante son tus hijos. Y su cerebro aún debe crecer. Un cerebro adolescente en desarrollo puede hacer que un conductor adolescente corra más riesgos que un adulto. Tomar conciencia de eso es el primer paso para ayudar al adolescente a aprender a manejar con más precaución.
El cerebro continúa desarrollándose hasta los 25 años de edad. Eso significa que, a los 16 años, el cerebro sólo está parcialmente desarrollado.
Hay 5 causas principales de accidentes de adolescentes relacionadas con el cerebro adolescente.
  1. Temperamento arriesgado
  2. Limitaciones de su capacidad para resolver problemas
  3. Dificultades relacionadas con la ubicación, la distancia y la velocidad
  4. Distracciones
  5. Inexperiencia
Autores como Piaget defiende que la madurez cognoscitiva llega al adolescente debido a los cambios internos, como la maduración de su cerebro, y externos, como el ambiente social más amplio que ofrece mayores oportunidades para la experimentación. Esta serie de cambios que el joven experimenta son claves para su desarrollo y la ausencia de alguno de ellos puede ocasionar que tarde más tiempo en alcanzar la madurez cognoscitiva. Características típicas del pensamiento adolescente David Elkind realizó numerosos estudios a jóvenes adolescentes y a sus familias y concluyó que el pensamiento de las personas que tienes entre 12 y 18 años de edad se caracteriza por: encontrar fallos en las figuras de autoridad tendencia a discutir indecisión aparente hipocresía autoconciencia centrarse en uno mismo.

Con su nueva capacidad para imaginar y plantearse ideas a partir de otras ideas o conceptos, los adolescentes se vuelven conscientes de cómo podría ser el mundo en el que viven y se dan cuenta de que las figuras de autoridad, como padres tutores, que hasta ahora ellos consideraban como únicos poseedores del conocimiento, pueden equivocarse. Así, las figuras parentales y el profesorado se les caen del pedestal y los jóvenes comienzan a sentir el impulso constante de decirlo bien alto y con frecuencia. De ahí las constantes oposiciones a lo que los padres dicen y las comparaciones con lo que opinan o hacen los padres de los otros chicos y chicas. Por otro lado, a esta edad se tiene la necesidad de discutir sobre los temas que a uno le preocupan y así aportar el propio punto de vista. De esta forma se irá conformando la personalidad del futuro adulto y por ello, es necesario cuestionarse todo a su alrededor constantemente.

Tomar decisiones es otro tema que plantea muchas dificultades a los adolescentes Cuando se trata de ele ir entre dos o más posibilidades aunque se trate de cosas sencillas los adolescentes suelen bloquearse ya que hace muy poco tiempo que han comenzado a ser conscientes de que existen múltiples opciones que adoptar cuando afrontan una situación. Por lo que tardan mucho tiempo para decidir cosas tan sencillas como qué ponerse para ir a clase poniendo a prueba la paciencia de sus padres. Por otro lado, los jóvenes de estas edades parecen adoptar muchas veces posturas hipócritas, p ya que buscan ideales y los adoptan con gran pasión, pero sólo de forma conceptual porque después no actúan de forma consecuente con ese ideal. Este es el caso por ejemplo, de una chica que se hace vegetariana para que no maten a los animales pero luego le encantan las prendas de piel. Otro fenómeno que experimentan los chicos y chicas de esta edad es el de la autoconciencia imaginaria representada por un observador que existe sólo en la mente del adolescente y que le habla constantemente y de forma preocupada por su aspecto, conducta y pensamientos. La autoconciencia imaginaria censura y asesora al joven en todo lo que hace, ocasionándole más de algún problema ya que obstaculiza la decisión constante que tienen que hacer entre los que les interesa a ellos y a las personas con las que se relacionan. De ahí que parezcan tan egoístas. Además, tienden a creer que lo que opina su audiencia sobre ellos mismos es lo que piensan sus amigos, familiares, profesores e incluso desconocidos con los que se encuentran por la calle.

La última característica del pensamiento adolescente que se mencionó al comienzo de este artículo es el centrarse en sí mismo . Para aclarar este concepto, Elkind introduce el término mito personal que nos habla de la convicción que tienen los adolescentes de que son especiales, únicos y que no están sujetos a las reglas que rigen el resto del mundo. Con toda esta actividad en sus cabezas, no es de extrañar que los adolescentes siempre parezcan estar en su mundo y que a veces nos respondan de forma agresiva, como si los molestásemos. Seguramente que fue así: interrumpíamos la conversación que estaban teniendo con ellos mismos.





Cómo entender el razonamiento de los adolescentes

Al hablar con un adolescente, más de una vez habremos tenido la sensación de hablar idiomas diferentes. Te ayudamos a saber cómo piensan, y como deberías actuar en consecuencia

Los tiempos han cambiado, y mucho. Hoy en día, los padres pasan largas horas fuera de su casa a causa de sus obligaciones laborales, mientras que sus hijos son más bien criados por la televisión e Internet, medios que le muestran un mundo del que la mayoría de sus padres no tienen mucha noción.

Por ello, no es extraño que entre estos jóvenes y sus padres exista en ocasiones un abismo, especialmente en lo que se refiere a la comunicación.

Por eso mismo, para evitar que ese espacio se ensanche hasta límites irreversibles, los expertos recomiendan poner límites claros y hablar muy honestamente, desde temprano y de forma regular.

Con todo, no sería raro que muchos padres sientan que están hablando con un marciano cuando tratan de comunicarse con sus hijos adolescentes. Y viceversa.

A veces, en medio de las fuertes emociones que se generan en una discusión, o incluso en una charla casual cómo cualquier conversación diaria, cierta broma que para alguno de los dos puede ser algo menor, para el otro puede realmente parecer una ofensa que no aceptarían recibir.

En realidad, no es que los padres y sus hijos adolescentes no puedan comunicarse, sino que la distancia que los separa es a menudo difícil de salvar.

Los padres tienen suficientes problemas buscando recordar donde dejaron las llaves del coche, o si pagaron la factura del teléfono este mes, y no disponen de tiempo como para recordar cómo se sentían cuando eran adolescentes; sus hijos, por su parte, pueden encontrar directamente imposible imaginarse como es vivir sumido en las obligaciones diarias que implican mantener un trabajo y una casa.

Según afirman los especialistas, cuando los hijos llegan a los 17 o 18 años, ya son evidentes los mayores puntos de confrontación con sus padres, pues, de hecho, los chicos en esa edad ya han tenido en más de una oportunidad ásperas discusiones con sus progenitores.

Llegado este punto, se debe saber que, mucho más que la comunicación en si misma, importará la firmeza y el control (esto mismo puede suceder con las chicas y sus madres).

Sin embargo, para evitar llegar a estas situaciones, la comunicación y la negociación pueden ayudar mucho, y de hecho también podrían ser útiles para atemperar el calor de la discusión. Pero para saber como poner en práctica la comunicación, es necesario conocer como piensa quien se encuentra del otro lado.

Por eso, le presentamos cinco casos comunes de choques entre padres e hijos adolescentes, junto con un comentario sobre los que verdaderamente se piensa y por qué. Y, por su puesto, lo que podría hacerse, como padres, para llegar al mejor de los finales.

Situaciones comunes y cómo manejarlas

Un chico quiere salir de noche con algunos amigos, pero su padre no quiere darle permiso.

El padre: ¿Hay algún adulto que los acompaña? ¿Quiénes son estas personas? ¿Qué estarán haciendo a esta hora? ¿Qué sucedería si los asaltan o tienen un accidente?

El hijo: Estos son mis amigos. Sabemos lo que hacemos. Yo no soy un bebé. ¿No confían mis padres en mí?

Los adolescentes están en una etapa complicada, en donde no son chicos pero tampoco son adultos, por lo que a menudo están en una posición donde quieren ser tratados como adultos pero no quieren tomar la responsabilidad que ello trae consigo.

Aquí, la respuesta de los padres debe ser que no es que no confíen, sino que sólo buscan cerciorarse de que una persona responsable estará con ellos para el caso de que haya una emergencia.

Tampoco sería mala idea que consulten con los maestros de sus hijos si ellos los creen responsable para ciertas actividades, y con lo adolescentes mismos para ver si están dispuestos a describir con todo detalle lo que piensan hacer y cómo planean mantenerse en contacto.

Si existen recaudos, dejarlos tomarse buenos momentos con sus amigos puede ser lo más beneficioso para ambos.

Pero en este caso concreto, si la salida consistirá simplemente en grupo de niños sin ninguna supervisión adulta, especialmente hoy en día, donde existe mucha delincuencia, lo mejor sería ser firme y prohibirlo.

Y si después de que los padres le nieguen el permiso, el chico se despacha con algo como "¿que es esto, un campo de prisioneros?"

Usted podría quizás decir, "Sí, si lo necesitas ver de esa manera. Serás libre en unos pocos años, pero en este momento vives en esta casa y bajo estas reglas".

La madre o el padre le dicen a la hija que debe limpiar su cuarto, pero luego encuentran que la joven apiló todo de forma totalmente desordenada en un oscuro rincón del armario.

Padres: Nosotros no podemos aceptar la manera en que ella mantiene su cuarto. ¿No le importa nada de que nosotros querramos tener una casa agradable y ordenada? ¡Es muy irrespetuosa!

Hija: Estoy demasiado ocupada, y no tengo tiempo de limpiar mi cuarto ¡Pero de todos modos, es mío así que no sé por qué debería importarle a ellos!

Según los expertos, existen muchos diferentes enfoques para tratar este conflicto. Uno de ellos sería diciendo al hijo que, después de todo, ese es su cuarto, por lo que si quieren mantenerlo hecho un lío, será problema de ellos, pero que no pidan que la “mucama” entre en ningún momento.



Otra táctica, que de todas formas puede no funcionar para todos los padres e hijos, será tener una postura igualmente conciliadora y reconocer que ambos conviven y todos son responsables en parte de todo, por lo que podrá proponer ayudar a limpiar el cuarto del chico si él lo ayuda a limpiar el auto.

Esta última propuesta, llegará también a ser, por lo menos, un proyecto conjunto y una oportunidad de mantener una conversación, pues muchas veces, esta clase de tareas compartidas brinda un momento propicio como para ir más allá de la simple obligación de la tarea.

 
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Estamos en un mundo CONSUMISTA, regidos por la ley del mercado, quien impone qué se debe consumir. Además impone modas, entre ellas, el consumo de sustancias.

En la década del 90 fue el boom del consumo de alcohol entre los adolescentes, y en menor medida sustancias ilegales.
En los ´70 fue la heroína (moda yanki) y hoy es común que los adolescentes consuman marihuana, alcohol y cuando se mezcla con pastillas la llamada ”jarra loca”.
Esto nos habla de un consumo cada vez más exacerbado y agresivo, fiel reflejo de este sistema globalizado.

El UNICO posible acercamiento y la reconstrucción de los lazos Padres/hijos, es que:
1- los padres entiendan que hay un entorno psicosocial que influenciará en la conducta de sus hijos
2- que los padres deben ser los referentes de sus hijos, deben dar el ejemplo, y no vale la frase "haz lo que yo digo y no lo que yo hago ó alguna vez hice!!"
3- entender que si bien hay diferencias generacionales con distintas visiones sobre la vida, éstas deben ser enriquecedoras para ambos:
en las diferencias se aprende

sábado, 11 de septiembre de 2010

Fumar: marihuana y mentolados



¿Y si sospecho de mi hijo?

Considere y marque las respuestas positivas SI
1.- ¿Su hijo parece retraído, deprimido, cansado y descuidado en su aspecto?
2.- ¿Lo nota hostil y falto de cooperación?
3.- ¿Se han deteriorado las relaciones de su hijo con otros miembros de la familia?
4.- ¿Ha dejado a sus antiguos amigos?
5.- ¿No le va bien en la escuela? ¿Ha empeorado las notas o la asistencia es irregular?
6.- ¿Ha perdido interés por los pasatiempos, los deportes u otras actividades?
7.- ¿Han cambiado sus hábitos de comer o de dormir?
8.- ¿Usa desodorantes o perfumes para tapar algún olor?
9.- ¿Tiene actitudes beligerantes ante sus preguntas o reclamos?
10.- ¿Tiene las pupilas dilatadas? ¿Tiene los ojos colorados?
11.- ¿Tiene conversaciones telefónicas o encuentros con desconocidos?
12.- ¿En su casa faltan objetos de valor? ¿Tiene su hijo una necesidad creciente de dinero?
13.- ¿Está más pálido de lo habitual? ¿Se dejó el pelo descuidado?
14.- ¿Encuentra usted cajas de cerillas agujereadas en el centro del lomo del envase o cualquier otro artefacto (pinzas, llaves o tubitos) que servirían para fumar la colilla de un cigarrillo sin filtro hasta el final sin quemarse?
15.- ¿Tiene su hijo papel para armar cigarrillos (en cajita o sueltos)?
16.- ¿Utiliza colirios para lo ojos?
17.- ¿Tiene manchas de cigarrillos en los dedos?
18.- ¿Tiene mal olor, incluso en la vestimenta y en las sábanas?
19.- ¿Tiene elementos que permitan picar la droga como, por ejemplo, hojas de afeitar, tarjetas duras o cuchillos?
20.- ¿Tiene elementos que permitan aspirar la droga como, por ejemplo, bolígrafos sin tapas ni tinta, tubitos, pajitas o billetes enrollados?
21.- Si su hijo se estuviera inyectando posiblemente se detecten cigarrillos de tabaco desarmados dado que se utilizan el filtro, jeringas y algún recipiente pequeño, como cucharas o tapones de bebidas, para preparar la droga.
22.- ¿La nariz le sangra o gotea a menudo?
23.- ¿Tiene dificultad para hablar?
24.- ¿Tiene marcas de pinchazos en brazos o piernas?
Respuestas Positivas:

Atención: Debe tenerse en cuenta que algunos de estos síntomas pueden aparecer en jóvenes que no se droguen. No por usar un arito o dejarse el cabello largo, un joven utiliza drogas. Se trata de síntomas a tener en cuenta que deben sumarse a los otros según la siguiente tabla:
  • De 0 a 3 respuestas positivas: No hay problema a la vista.
  • De 3 a 10 respuestas positivas: Alerta, esté atento a la conducta de su hijo y controle sus pertenencias. Consulte si cree necesario con un centro especializado.
  • De 10 a 14: Consulte con un centro especializado. Es probable que su hijo necesite ayuda.
  • 15 o más respuestas positivas: Seguramente su hijo tiene un problema con las drogas y necesita un tratamiento.
Vaya a este link para saber todo sobre...

Efectos de la marihuana.: "Los jóvenes que consumen marihuana regularmente tienden a sufrir problemas en el desarrollo cerebral, sobre todo en áreas relacionadas con..."

Aumenta la nicotina en los cigarrillos
Las tabacaleras sí que saben cómo crear adicción:
un nuevo estudio de la Harvard School of Public Health dice que en siete años han aumentado un 11 por ciento la cantidad nicotina en sus productos y han hecho modificaciones para que sus cigarros resulten más adictivos.
Mientras el Estado lucha contra el tabaquismo, las fábricas se rompen la cabeza para ganar clientes.


Diseñados para atrapar

¿Por qué fumar es más adictivo que ninguna droga? ¿Qué hace tan difícil dejar este mal hábito? La respuesta puede estar en los componentes que los fabricantes agregan a sus productos, que son mucho más que tabaco y papel. Según un estudio dado a conocer por la Harvard School of Public Health (HSPH), desde 1997 los fabricantes de las marcas más vendidas se han dedicado a agregar nicotina, el químico más tóxico y adictivo de los cigarrillos.


Adolescentes, tabaco y mentol

El 65% de los menores de edad que fuman optan por los cigarrillos mentolados, que se han demostrado más adictivos y peligrosos para la salud.... lee mas aquí

Otro enlace interesante:    Cigarrillos mentolados son más adictivos




miércoles, 8 de septiembre de 2010

Adolescencia precoz

Adolescencia precoz

Una investigación pionera afirma que durante los últimos años la etapa infantil se ha acortado de forma considerable

Un estudio español ha tratado de indagar por primera vez en los efectos en el tramo de edad de 6 a 14 años de los cambios acelerados que ha vivido la sociedad en los últimos años. La preadolescencia, entre la niñez y la pubertad, se avanza hasta los 11 años, momento en el que los menores empiezan a sentir y comportarse como auténticos adolescentes. Quienes más lo acusan son las niñas, aunque la diferencia con el sexo masculino no es demasiado significativa. A pesar de que el trabajo muestra un porcentaje bajo de problemas importantes, denota cierta rendición de algunos educadores, el impacto excesivo del consumismo o la persistencia de diferenciaciones por género en una sociedad que, en teoría, ha dejado atrás los estereotipos familiares.

La adolescencia llega antes. Se avanza hasta los 11 años, momento en el que los menores comienzan a tener sensaciones, por tradición, ligadas al periodo adolescente y a los adultos. Esto se traduce en las actividades que demandan a los padres y en su modo de vestir. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio "Infancia y familias. Valores y estilo de educación", llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Valencia, que explica una gran parte del comportamiento de los niños entre 6 y 14 años.
Según Petra María Pérez, coordinadora del trabajo, el motivo que conduce a menudo a este cambio es no haber jugado ni leído lo suficiente, que provoca que los menores no sepan esperar y deseen las cosas de forma precipitada. Estas demandas se convierten en la causa de conflictos más destacada por los progenitores, en un 22,3%. Esta pérdida de la infancia se da más en niñas, aunque la diferencia no sea muy significativa. Son ellas quienes, bastante antes que los chicos, empiezan a usar ropa de adolescentes.

Diferentes modelos familiares

Para hacer hincapié en la realidad social, el estudio ha tenido en cuenta los modelos familiares más habituales en la actualidad: familias nucleares o convencionales, que representan el mayor porcentaje (81,6%); monoparentales, es decir, con un sólo progenitor (13,5%); reconstituidas, en las que al menos uno de los dos miembros tiene un hijo de una pareja anterior (5,26%); y familias con hijos adoptados, que representan un 3,45% del total.
Aunque puede ser la labor más ardua del mundo, el trabajo de los progenitores acaba por conformar los hábitos y conductas de los hijos
La descendencia de las familias reconstituidas tiene una mayor dependencia de consumo, ya que dispone de más bienes materiales, recibe más pagas y dedica más tiempo a comprar durante los fines de semana. Este grupo también se percibe como el más rebelde. Para estos padres y madres lo más importante es atorgarles apoyo efectivo y delegan en la escuela, con mayor proporción que los otros tipos familiares, la educación de los hijos. Además, son estos chicos quienes muestran menor interés por los estudios y reciben, según el estudio, una educación más permisiva y menos autoritaria.
Los hijos de familias monoparentales se muestran como los más maduros pero, a la vez, también más tristes. Son estos progenitores quienes se revelan más inseguros para saber cómo llevar la educación de los hijos. Respecto al consumo, los hijos de familias monoparentales tienen, entre otras cosas, un número inferior de teléfonos móviles del que cabría esperar.

 

Cuándo surgen los problemas

El grupo más problemático es el comprendido entre 12 y 14 años, frente a los menores de 9 a 11 años. Estos últimos carecen de los problemas típicos de la preadolescencia. Es en esta edad cuando se generan menos conflictos entre hermanos y se consideran más responsables. A partir de los 11-12 años, sin embargo, diversas actitudes hacen peligrar esa antigua responsabilidad preadolescente: la falta de esfuerzo en los estudios, la poca colaboración en casa, el aspecto (ropa, pendientes, escotes, etc.) y las salidas.
El origen de los problemas en esta etapa se debe, sobre todo, a los cambios psicológicos, físicos y sociales. Respecto al aspecto físico, el proceso de aceptación será clave para la futura autoestima del preadolescente, así como para su integración y relación con los demás. Se dan durante los dos primeros años, con un cambio radical y un tiempo relativo para aceptar la nueva situación.
Los cambios psicológicos están relacionados con la aceptación de la nueva imagen física. También empiezan a formularse los primeros interrogantes sobre qué se quiere ser. De algún modo, se da cabida a un nuevo pensamiento más analítico y reflexivo, útil para resolver los problemas. Por último, hay un giro en la esfera social que está muy unida a los cambios psicológicos. La necesidad de aceptación llevará a establecer un nuevo tipo de relaciones y de situaciones sociales.

Tipos de padres y madres

En última instancia, el trabajo de los progenitores acaba por conformar los hábitos y conductas de los hijos, de modo que estos cambios se sobrelleven de la mejor manera posible. Aunque puede ser la labor más ardua del mundo, disciplina y cariño son la clave para conseguir equilibrar una balanza muy frágil, como lo es hallar la proporción adecuada entre castigo y recompensa. Respecto a la relación familiar, el estudio concluye que se dan cuatro grupos: progenitores permisivos/cohibidos, autoritarios/disciplinados, democráticos/equilibrados y sobreprotectores/controladores.
En el primer caso, se evita a los hijos cualquier esfuerzo y hay miedo a imponerles normas. Se acostumbran a dar premios excesivos a actividades cotidianas que deberían resultar normales. Los autoritarios, por otro lado, no usan el diálogo para negociar con los hijos. Todo se basa en normas, órdenes y castigos excesivos. Los padres y madres democráticos establecen normas y premios razonados, apoyan la autonomía del hijo, proporcionan responsabilidades y, por último, tratan sin violencia pero con firmeza. Los sobreprotectores tienden a limitarles la exploración del mundo, bien sea por miedo a que sufran daño, bien por un exceso de cuidado.

LA HORMONA DE LA NIÑEZ

Un equipo de investigadores de la Johns Hopkins University (EE.UU.) ha publicado recientemente en la revista "Journal of Clinical Investigation" un estudio que confirma que la hormona IGF-1 tiene un papel clave en la coordinación de las fechas de inicio de la pubertad, la primera fase de la adolescencia. Según los científicos, el inicio de la pubertad se desencadena por la liberación de la hormona que libera a su vez gonadotropinas (GnRH) de las células nerviosas en el hipotálamo.
El estudio, llevado a cabo en ratones, mostró que a los roedores que se suprimió el receptor de IGF-1 se les retrasó el desarrollo de la pubertad, pero su fertilidad era normal. Por otra parte, la administración de IGF-1 a ratones hembras normales desencadenó la pubertad.

Una investigación pionera afirma que durante los últimos años la etapa infantil se ha acortado de forma considerable

Un estudio español ha tratado de indagar por primera vez en los efectos en el tramo de edad de 6 a 14 años de los cambios acelerados que ha vivido la sociedad en los últimos años. La preadolescencia, entre la niñez y la pubertad, se avanza hasta los 11 años, momento en el que los menores empiezan a sentir y comportarse como auténticos adolescentes. Quienes más lo acusan son las niñas, aunque la diferencia con el sexo masculino no es demasiado significativa. A pesar de que el trabajo muestra un porcentaje bajo de problemas importantes, denota cierta rendición de algunos educadores, el impacto excesivo del consumismo o la persistencia de diferenciaciones por género en una sociedad que, en teoría, ha dejado atrás los estereotipos familiares.

La adolescencia llega antes. Se avanza hasta los 11 años, momento en el que los menores comienzan a tener sensaciones, por tradición, ligadas al periodo adolescente y a los adultos. Esto se traduce en las actividades que demandan a los padres y en su modo de vestir. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio "Infancia y familias. Valores y estilo de educación", llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Valencia, que explica una gran parte del comportamiento de los niños entre 6 y 14 años.

Según Petra María Pérez, coordinadora del trabajo, el motivo que conduce a menudo a este cambio es no haber jugado ni leído lo suficiente, que provoca que los menores no sepan esperar y deseen las cosas de forma precipitada. Estas demandas se convierten en la causa de conflictos más destacada por los progenitores, en un 22,3%. Esta pérdida de la infancia se da más en niñas, aunque la diferencia no sea muy significativa. Son ellas quienes, bastante antes que los chicos, empiezan a usar ropa de adolescentes.